domingo, 1 de mayo de 2011

Domingo: Llueve.

  Hoy llueve, en realidad no miré por la ventana para ver si está lloviendo, porque ya sé que llueve. Si no cayeran gotas, si el cielo estuviera despejado o si hubieran solo un par de nubes perfectamente ubicadas en el plano celeste sobre nuestras cabezas, también llovería.
  Los domingos crean una perfecta situación para la lluvia, para lo gris y lo pegajoso, levantarse un domingo y mirar las gotitas en el vidrio de la ventana, o esa luz que entra que te recuerda y te confirma que es un claro, clarísimo domingo, no resulta algo novedoso.
  Últimamente pienso que los días están desplazadísimos, que vaya uno a saber en que momento de las rotaciones del planeta o alguna de esas paparruchadas, el calendario, los nombres y la supuesta coherencia en el pasar del tiempo desaparecieron. Una semana puede tener dos domingos y ningún viernes, puedo vivir un mes que correspondería al otoño de hace dos años o vivir las diez de la noche a las tres de la tarde, y es ésto cada vez más real.
  Ayer ya fue domingo.

 Sería perfecto que venga alguien a convertirme el día en un sábado a la tarde.

1 comentario:

Julia Rondán Flores dijo...

Bárbara..! muy buena la nota del domingo. Yo desde que trabajo los domingos, se me pasan un poco más rápido. Pero sabes que? estamos muy, tan mediatizados y super comercializados que no sabemos aprovechar de aquellos días lluviosos, estando en casa sin mucho para "hacer". Hay que pensarlo creo..=)